13 de agosto de 2012

Las Cuevas del Águila

Las Cuevas del Águila son una de las mejores formaciones cársticas de la península. Situadas en una zona bastante extensa y constituida por calizas cristalinas, probablemente del Cámbrico, fuertemente plegadas.


EL DESCUBRIMIENTO DE LAS CUEVAS
Todo comenzó un 24 de diciembre de 1963 cuando un grupo de chavales merodeaban por el llamado Cerro de Romperropas. Allí observaron como por un orificio se expulsaba una especie de humo o vaho. Lo que realmente ocurría es que por ese agujero salía un chorro de vapor de agua, ocasionado probablemente por la diferencia de temperatura de la gruta con respecto al frío del exterior. Ante tal hallazgo los chicos no se quedaron quietos, y ayudándose de unas rudimentarias cuerdas y alguna pequeña linterna se adentraron por ese agujero de no más de 60 cm de ancho. Se arrastraron durante un buen rato, recorriendo siempre tumbados unos 50 o 60 metros, hasta por fin llegar a la Gran Sala, donde descubrieron las formaciones cársticas y permanecieron más de cinco horas hasta que pudieron encontrar de nuevo la salida. Tras varios meses de duros trabajos de acondicionamiento, el 18 de julio de 1964 se abrieron al público.

El terreno, el tiempo y la abundancia de agua han modelado el paisaje y socavado las entrañas de la tierra. El agua, en dos etapas, una destructora y otra constructora, disolvió la roca salubre ensanchando las fracturas y formando huecos dentro de las montañas de la sierra. Posteriormente, con la ayuda de otros factores ambientales, el carbonato cálcico fue precipitando creando las diversas formaciones calcáreas o espeleotemas.


La cavidad se ha desarrollado sobre calizas paleozoicas del cámbrico inferior, de hace aproximadamente 540 millones de años. Desde la boca de entrada a la gruta se descienden unos 20 metros hasta llegar a la gran sala (cavidad cárstica). Esta tiene una superficie de unos 10.000 metros cuadrados aproximadamente. La temperatura ambiente es de unos 20º y la humedad es muy alta, cercana a la saturación, lo que hace prácticamente imposible el desarrollo de organismos vivos.


Cabe resaltar la diversidad de colores, siendo predominante el blanco (por el carbonato de calcio en estado puro), aunque en muchas ocasiones esté contaminado por la presencia de otras sales, minerales e incluso sustancias orgánicas, dando lugar a tonalidades increíbles. El hierro las tiñe de amarillo, naranja y marrón, el manganeso de gris, gris azulado o negro, y la arcilla de una coloración rojiza.

SON UNA MARAVILLA DIGNA DE VERSE

Horario:
- Otoño e Invierno: 10:30 a 13h y 15 a 18h.
- Primavera y Verano: 10:30 a 13h y 15 a 19h.
Tarifas:
- General: 7€
- Reducida: niños menores de 8 años.
Teléfono: 920377107

11 de agosto de 2012

Castillos de Mombeltrán, Arenas de S. Pedro y La Adrada.

El pasado día 8 de Agosto visité tres castillos que nos remiten a los que era la antigua Corona de Castilla y al poder que ostentaban los nobles castellanos en la Baja Edad Media. Son el de Mombeltrán, el de Arenas de San Pedro y el de La Adrada.

Los castillos son el resto más glorioso nuestro pasado histórico. Omnipresentes en el paisaje, singulares en su emplazamiento, nos muestran las imponentes fortificaciones que hicieron respetables los señoríos castellanos.


El Castillo de Mombeltrán.
El Castillo de Mombeltrán, también conocido como el Castillo de los Duques de Alburquerque, aparece vinculado a la figura de Don Beltrán de la Cueva, conde de Ledesma, duque de Alburquerque, maestre de la Orden de Santiago, y que al parecer fue amante de la reina Doña Juana de Portugal, esposa de Enrique IV de Castilla.


Historia del Castillo de Mombeltrán
Las malas lenguas decían que fruto de estos amores entre Don Beltrán de la Cueva y la reina Doña Juan de Portugal nació una hija, que ha pasado a la historia con el sobrenombre de Juana "la Beltraneja", y que en el año 1465 fue reconocida por las Cortes Castellanas como heredera al trono de Castilla. Enrique IV, ante la oposición de un gran número de nobles castellanos, decidió anular lo dispuesto por las Cortes y reconoció como heredero a su hermano Alfonso, pero la rectificación del rey y la posterior muerte del infante Anfonso provocaron varias revueltas en Castilla y la destronación en efigie del monarca. Los nobles castellanos eligieron como heredera a la hermana del monarca, Isabel, que más adelante adquiriría el sobrenombre de La Católica, a quién Enrique IV reconocería como su sucesora en el prado donde se alzan los toros de Guisando aunque rectificaría poco tiempo después debido al matrimonio de esta con Fernando II de Aragón.

Exteriormente el castillo muestra detalles de fortaleza militar y traza defensiva, a la par que se pueden observar rasgos de residencia señorial de lujo, los investigadores piensan que fue fortificado algún tiempo después de la construcción de la residencia. Al monumento podemos acceder a través de una portada renacentista que sustituyó a un antiguo foso y puente levadizo en el momento en el que el segundo Duque de Alburquerque decidió emplazar en este castillo su residencia. Se trata de un edificio de grandes dimensiones, con forma cuadrada y con torres redondeadas en las esquinas, con una Torre del Homenaje de gran tamaño. Una de las tres torres gemelas fue construida sin almenas y se piensa servía podría haber servido para la cetrería. Las estancias señoriales formaban un conjunto de tres pisos a los que se accedía mediante el patio de armas decorado con diversos arcos de medio punto y que también conducían a las caballerizas. Además, contaba con mazmorras y bodegas instaladas en los sótanos, así como un aljibe y un pozo para el importante suministro del agua.

Horario: 11 a 12h y 19 a 20h.
Tarifa: Gratuita.
Teléfono: 920386001.


El Castillo de Arenas de San Pedro.
El Castillo de Arenas de San Pedro es también conocido como el Castillo del Condestable Dávalos o de la Triste Condesa, ya que en él residió la viuda de Don Álvaro de Luna, Doña Juana de Pimentel.


Historia del Castillo de Arenas de S. Pedro
Se construyó bajo los auspicios del Condestable Ruy López Dávalos, que había conseguido la segregación de las aldeas del Valle del Tiétar del Alfoz de Ávila y su correspondiente anexión a sus señoríos. La caída del poder del Condestable permitió que el dominio señorial sobre Valle del Tiétar se fragmentase, recayendo el señorío de Arenas en la familia de Pimentel, condes de Benavente; y por el matrimonio de la condesa Doña Juana de Pimentel con Don Álvaro de Luna, el castillo se convirtió en una de las residencias importantes del matrimonio. Don Álvaro de Luna había sido Condestable de Castilla y siempre había mantenido una muy buena relación con el monarca Juan II de Castilla, pero su destino se tornó adverso. La segunda esposa del rey, Isabel de Portugal, temerosa del inmenso poder del condestable y conocedora de sus intrigas, urgió con insistencia a su marido a prescindir del favorito. Finalmente, Don Álvaro de Luna fue condenado a muerte y sus bienes fueron confiscados. Juana de Pimentel, al conocer la ejecución de su marido, rinde el Castillo de Escalona a las tropas reales, y se traslada al señorío de Arenas de San Pedro donde vivió encerrada, dedicada a la memoria de su amado esposo. Fallecida doña Juana, pasó a ser propiedad de los Duques del Infantado y en el año 1461 nació en él Don Diego Hurtado de Mendoza "el Grande" (III Duque del Infantado), mecenas del Renacimiento. En el siglo XIX fue incendiado varias veces durante la Guerra de Independencia y durante la Primera Guerra Carlista, que fue cuando su patio se convirtió en cárcel y cementerio.

Arquitectónicamente, el castillo se trata de una gran edificación de planta cuadrada, con torreones circulares y almenados en cada esquina y una Torre del Homenaje de planta rectangular junto a la entrada principal, que posee sólidos matacanes y bellos ventanales góticos y mudéjares. También consta de unas torres albarranas cuadradas para defender la mitad de cada lienzo del muro. El interior estaba distribuido en dos pisos alrededor de un patio de armas. En el inferior se encontraban las cuadras y las diversas estancias para los sirvientes y los soldados, y en el superior las estancias de la nobleza. Asimismo, poseía unos sótanos donde se emplazaban las prisiones, que se encontraban principalmente en los bajos de la Torre del Homenaje. Con los años se fueron levantando casas adosadas a sus muros rodeándolo (hoy casi desaparecidas), posiblemente debido a la pobreza que incitaría a aprovechar un buen muro de piedra ya levantado.

Horario: Martes a Domingo de 10 a 15h.
Tarifas:
- General: 3€
- Grupos y Jubilados: 2€
- Niños (hasta 8 años): Gratis
Teléfono: 920370245


Castillo de La Adrada.
El Castillo de La Adrada fue uno de los emplazamientos favoritos de la realeza bajomedieval. En él residieron temporalmente los reyes Enrique III, Juan II, Enrique IV y los Reyes Católicos debido a la abundante caza que proporcionaba el valle del Tietar.


Historia del Castillo de La Adrada
Se construyó sobre otro más antiguo de origen romano y en donde, según la leyenda, el rey Alfonso VI mantuvo un romance con la bellísima princesa Zaida, hija política de Abenabeth, rey de Sevilla, es decir, Muhammad Abbad al´Mutamid (1040-1095). La bella dama se casó con el rey castellano poco antes de conquistar Toledo, se acomodó en la corte castellana, renunció al islamismo y se bautizó en Burgos con el nombre de Isabel. Pero el castillo que hoy contemplamos parece provenir de finales del siglo XIV, cuando el rey Enrique III concede la villa de Adrada al Condestable Ruy López Dávalos, quien lo construyó aprovechando los restos anteriores e incorporando una iglesia, sirviendo como lugar de esparcimiento de la realeza y nobleza castellana que encontraban en los hermosos valles y montes que le rodean abundante caza. Su posesión pasó a manos de Don Alvaro de Luna, en tiempos del rey Juan II y tras su caída en desgracia y ejecución pasa a formar parte de los bienes de la corona, hasta que su sucesor, Enrique IV, lo vuelve a ceder a manos nobiliarias en la persona de su favorito Don Beltrán de la Cueva, quien lo mantiene para sí y sus sucesores con el título de marquesado. En el XVII pasa a manos de la casa de Montijo, familia que lo detenta hasta mediados del siglo XIX cuando pasa a formar parte de las posesiones de la casa de Alba.

La fortaleza se compone de un doble recinto amurallado y un foso exterior, por lo que el acceso se realiza a través de un puente levadizo, en donde a ambos lados se pueden observar los escudos de armas de Álvaro de Luna y Beltrán de la Cueva. Arquitectónicamente, el castillo fue sufriendo varias reformas a lo largo de los siglos. En el siglo XV se levantó la Torre del Homenaje y se construyó un gran cubo artillero para adoptar las defensas al uso, y ya en el siglo XVI, olvidadas y desaparecidas las banderías nobiliarias y los conflictos interiores, el castillo se transformó en un palacio renacentista porticado según el uso castellano. En el primero de los recintos se encuentra el núcleo fundacional del conjunto, la iglesia, de tres naves, mientras que sobre el ábside se construyó posteriormente un torreón que se configura como parte de la Torre del Homenaje. Se estructuraba alrededor de un patio porticado, y poseía dos plantas de galerías y estancias o pasadizos de estructuras adinteladas y abovedadas en sillería. En el centro había un aljibe abovedado subterráneo de donde se recogía el agua de la lluvia para el suministro del castillo.

Horario:
- Martes a Viernes: 10:30 a 17h
- Sábados y Domingos: 10:30 a 15h.
Tarifas:
- General: 3€
- Reducida (Niños, Jubilados y Estudiantes): 2€
- Gratuita: Miércoles.
Teléfono: 918670011

5 de agosto de 2012

Venecia

La plaza de San Marcos en dirección a la Basílica. Canaletto, 1724

Símbolo de un matrimonio eterno entre los hombres y el mar, Venecia se descubre siguiendo los sonidos del agua y la belleza de sus edificios, hasta llegar a las maravillas de la Plaza de San Marcos, joya donde están engarzadas la Basílica y el Palacio Ducal. Puerta de Oriente, ciudad de arte y potencial naval, en el curso de los siglos Venecia se ha enriquecido con obras extraordinarias.

Una ciudad sin tiempo, única en el mundo. Amada desde siempre y visitada por el entorno extraordinario de sus canales y calles.

El proceso urbano de formación se articula entre los diversos cursos de agua. La legendaria fecha de fundación de Venecia se sitúa en el año 421, pero el periodo de máximo esplendor de la ciudad transcurre desde el año 1200 hasta el Renacimiento, y coincide con la hegemonía comercial de la ciudad, ya que se encontraba en el centro de una red internacional de intercambios con diferentes partes del globo y era un eje de la relación entre oriente y occidente.

Venecia descubre en la Edad Media un extraordinario trampolín para su crecimiento económico en las Cruzadas de Tierra Santa. El aspecto más significativo reside en la posibilidad de ampliar su red de relaciones en territorios lejanos todavía vírgenes y obtener condiciones comerciales particularmente favorables. La participación directa de Venecia en la Cuarta Cruzada propicia la conquista de Zara en el año 1202, Creta, varias islas del mar Egeo y la simbólica llegada desde Bizancio de los famosos cuatro caballos de la Plaza de San Marcos. A partir del Renacimiento la situación cambia repentinamente. Venecia trata de imponerse cada vez más en el escenario italiano, domina algunos territorios, pero sufre una durísima derrota en el año 1509 en Agnadello, razón por la cual su intención de expandirse se ve limitada. Además, se debilita a causa de la incesante ofensiva turca. Todo esto se ve acompañado por sucesivas transformaciones sociales. La tradición económica mercantil busca inversiones inmobiliarias, es el momento en el que la nobleza se construye las fabulosas villas, repudiando la anterior fisionomía del noble mercante. Sin embargo, en este periodo Venecia se encuentra en su apogeo cómo potencia cultural, tanto es así, que se imprimen más libros que en cualquier otra parte del globo, y a finales del siglo XV representa el principal polo de atracción para artistas de toda Europa.

La perdida de poder de Venecia en el siglo XVI se explica por varias razones, entre las que destacan la necesidad de afrontar el peligro turco y la formación de nuevas y más organizadas potencias europeas, como España. Paradógicamente, las causas desencadenantes de su declive están vinculadas al mar. La exploración que llevan a cabo nuevas potencias económicas, el descubrimiento de otros países más rentables, la introducción de nuevas rutas de navegación y la marginación del Mediterráneo supusieron el final del largo monopolio comercial, mercantil y naval de la República.

EL CARNAVAL DE VENECIA
Es uno de los más conocidos y apreciados del mundo y sus orígenes son muy antiguos. El primer testimonio se remonta a un documento del dux Vital Falier del año 1094, donde el vocablo Carnaval se menciona por primera vez. La institución del Carnaval se atribuye generalmente a la necesidad de conceder a la población un breve periodo dedicado a la diversión. Gracias al anonimato que garantizaban las máscaras y disfraces, se obtenía una transitoria  nivelación de todas las clases sociales, permitiéndose la burla a las autoridades y a la aristocracia. En el siglo XVIII el Carnaval de Venecia alcanza su máximo explendor volviéndose celebre en toda Europa. En 1797, tras la ocupación napoleónica y luego austriaca, la tradición se interrumpió, pero en 1979 resurgió oficialmente teniendo una duración de 11 días.



El lugar más maravilloso es sin duda la Plaza de San Marcos, admirable encrucijada de poder político, funciones religiosas e identidad civil y cultural. Las dos columnas de la plaza constituyen el acceso para quién llega desde el mar, y sujetan un león alado, símbolo de San Marcos, patrono y protector de la ciudad, y a San Teodoro, primer protector de Venecia. Antiguamente el espacio entre las columnas era el sitio reservado para las ejecuciones e incuso actualmente los venecianos evitan atravesar el espacio entre ellas.

Columnas de San Marcos y San Teodoro.

La Torre del Reloj constituye el acceso a la plaza por quién llega a pie, Marca las horas, los días, las fases lunares y el zodiaco. En la cumbre están los Moros de Venecia, llamados así por su aspecto moreno, que representan a dos pastores que marcan las horas golpeando una campana que no suena a la hora exacta, sino que suena cinco minutos antes la toca el moro viejo, que simboliza el tiempo pasado, y cinco minutos después de la hora la toca el moro joven, que simboliza el tiempo futuro.

La Torre del Reloj.

La Basílica de San Marcos es el monumento más importante de la ciudad, templo de la vida civil y religiosa. Durante aproximadamente mil años ha tenido la función de Capilla Ducal dependiendo directamente del dux, hasta que en el año 1807 se convirtió en la sede del Patriarca de Venecia y Catedral de la ciudad. En la cripta se colocaron en el año 1094 las reliquias de San Marcos. Con el paso del tiempo se perdieron varias veces hasta que se encontraron milagrosamente en la cripta durante la restauración de 1811. Actualmente están en el relicario del Altar Mayor. La Basílica es fundamentalmente bizantina en su concepción arquitectónica, con una planta de cruz griega cubierta con cinco cúpulas que remite a los antiguos modelos orientales patrocinados por el emperador Constantino. Se encuentra decorada con numerosos mosaicos al estilo bizantino, en los que se representan historias de la Biblia y figuras alegóricas. Además, en ella se encuentra el Tesoro de San Marcos, constituido por las riquezas sustraídas en Constantinopla en el periodo de las Cruzadas y que se ha ido incrementando con el tiempo.



El Palacio Ducal es la máxima expresión de la vida republicana y del poder político, redisencia del dux, sede del gobierno también con funciones judiciales. Las logias con pequeñas columnatas y arcos ojivales están sostenidas por el pórtico en la planta baja, cuyo aspecto actual, más bajo, obedece al realce de la pavimentación para combatir la elevación de las aguas. En el interior se suceden las salas, entre las que destaca la Sala del Consejo Mayor, donde se reunía el Parlamento de la Serenísima, y la Sala del Senato, donde se tomaban las decisiones de política exterior. Reconstruido después de un incendio en 1577 el salón fue decorado por artistas como Veronés, Bassano, Palma el Joven y Tintoretto.


CANALES Y PUENTES VENECIANOS
En otras épocas las vías de comunicación de Venecia eran los canales, que constituían los verdaderos ejes de la comunicación de la ciudad. La fachada noble de los edificios era la que daba a los canales, mientras que las entradas y las fachadas secundarias, que a menudo estaban reservadas para la servidumbre, daban a las calles, espacios creados espontáneamente entre casa y casa lo que explica que sean tan estrechas y tortuosas. Además, nos encontramos con más de 400 puentes, la mayoría construidos en piedra, y son elementos vitales que unen el intrincado sistema vial veneciano. Por otro lado nos encontramos con las famosas góndolas, que fueron durante siglos el principal medio de transporte de Venecia y todavía desempeñan un papel importante, ya que sirven como trasbordo desde y hacia los canales principales.

El Puente Rialto atraviesa el Canal Grande y es el puente más grande de Venecia, además de ser el primero que se construyó en piedra. Al principio se llamaba Puente de la Moneda, porque surgía cerca de la antigua casa de la moneda y porque allí se concentraban las actividades financieras de los banqueros. La versión actual, resultado de su sexta reconstrucción, es obra del arquitecto Antonio da Ponte y se remonta al año 1590. La estructura esta subdividida en doce arcadas dobles dispuestas simétricamente, que hoy acogen actividades comerciales dedicadas al turismo.