16 de marzo de 2011

Misterios de Madrid II

PLAZA DE ALAMILLO

En la Plaza del Alamillo es donde se cree que tuvo su sede el Tribunal Árabe de la Morería, cuando Madrid se denominaba Mayrit y había sido fundada en el siglo IX. Lo cierto es que los historiadores no se han puesto de acuerdo en si el nombre de esta plaza proviene del árabe alamud (tribunal), o bien de la especie de los árboles que en ella se plantaron. Debajo de esta plaza hay gran cantidad de pasadizos que datan de la época árabe y que tienen su origen en la Calle Segovia a la altura del actual Viaducto y Casa del Pastor. Por ello, en muchos locales bajos y comercios de la Calle Segovia, pueden observarse grutas y cuevas en sus sótanos.

CALLE DEL TOROJunto a la Plaza del Alamillo comienza la calle del Toro, en la que cuentan que uno de los vecinos colgaba de su ventana unas astas de toro con el fin de atemorizar a los paseantes, imitando el bramido del animal.


Otra de las leyendas dice que gobernaba Madrid el moro Aliatar, que estaba enamorado de la bellísima mora Zaida, y que para ganar su corazón organizó unos juegos y festejos en la plaza del Alamillo. La fiesta consistía en alancear a un toro, pero este resultó bravísmo y cada moro que intentaba clavar su lanza al animal terminaba por los suelos.
Pero un caballero cristiano quiso probar suerte, y Aliatar se lo permitió pensando que correría la misma suerte que los demás. El caballero alanceó al toro y acabó con su vida. El caballero se desprendió del casco y enseñó su rostro, para sorpresa de los presentes resultó ser Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que abandonó la ciudad, pero ya había encandilado a la bella mora Zaida que mandó disecar la cabeza del toro en recuerdo y colocarla en la fachada de su casa en la actual calle del Toro. Se decía que cada vez que Zaida suspiraba de amor, el toro mugía.

PLAZA DE LA PAJA

La Plaza de la Paja era en la que los capellanes subastaban el grano obtenido de las cosechas para pagar su manutención.

Desde la misma plaza se divisa la torre mudéjar de la Iglesia de San Pedro "El Viejo", datada en el siglo XIV. La leyenda de esta iglesia asegura que cuando los hombres cargaban con la campana principal para subirla a lo alto, se quedó atascada entre las paredes de la torre. Sorprendidos e incapaces de moverla, los hombres decidieron abandonar el trabajo para descansar, pero cuando volvieron al día siguiente, su sorpresa fue mayor al comprobar que la campana ya se encontraba en su lugar.

En San Pedro "el Viejo" se guarda una de las imágenes religiosas de mayor devoción entre los católicos madrileños, la talla de Jesús el Pobre, a la que los devotos visitan todos los viernes primeros de mes y sobretodo el día de Jueves Santo, en Semana Santa, cuando sale en procesión por la ciudad. En el interior del templo se encuentra la capilla del Cristo de las Lluvias, que tiene su origen en la Edad Media, se dice que el repicar de las campanas conseguía desviar las tormentas y se lograba salvaguardar las cosechas de las adversidades.


PLAZA DE SAN ANDRÉS

En esta plaza se alzaba una iglesia medieval ubicada en el cementerio donde fueron encontrados los restos de San Isidro.

LA PLAZA DE PUERTA DE MOROSLa de Puerta de Moros es una plaza que une la de la Cebada y la calle de San Francisco, y antiguamente aquí estaba una de las puertas de la muralla cristiana de Madrid.

PLAZA DEL HUMILLADERO

En la Edad Media éste era el límite de Madrid, a pocos pasos se encontraba una de las puertas de entrada a Madrid, la Puerta de Moros. Humilladero es un lugar devoto que suele haber en las entradas o salidas en las que se colocaba una cruz o imagen de algún santo o de la Virgen, los antiguos cristianos tenían la costumbre de humillarse cuando pasaban inclinando la cabeza o realizaban un jenuflexión.

PLAZA DE LA CRUZ VERDE

Su nombre corresponde a que aquí se ejecutaban a los presos de la Santa Inquisición, y en estos lugares solía ponerse una gran cruz verde de madera señalando este hecho.

EL VIADUCTO

Se le conoce no sólo por las estupendas vistas que permite disfrutar de los tejados madrileños, sino también por ser un lugar elegido en demasiadas ocasiones por los suicidas. Cuenta la leyenda que ya en el siglo XIX una joven quiso morir porque su familia no consintió que se casara con su enamorado. Sin embargo, terminó con final feliz ya que la joven sólo sufrió algunas magulladuras, gracias a que sus faldas frenaron la caída. La joven moriría mucho después, al dar a luz a su decimocuarto hijo.

CALLE DEL ROLLO
En un origen se llamó Calle de los Arcos y Calle de la Parra al último tramo, en clara referencia a los frutos que había plantados. Como anécdota, tal parra fue quebradero de cabeza para el maestro López de Hoyos, quien en su estudio cercano veía cómo sus alumnos hacían novillos para robar la fruta de este arbusto. Uno de estos alumnos a quien castigó en repetidas ocasiones fue el mismísimo Cervantes.
El nombre actual es en honor al Rollo Jurisdiccional de la Villa, que estaba ubicado en esta calle.
CALLE DEL SACRAMENTO
Cuenta la leyenda que una desapacible noche, el guardia de Corps don Juan de Echenique, caminaba por esta calle cuando una voz de mujer muy bella llamó su atención. El apuesto caballero no se lo pensó y atravesó el umbral de la casa de esta y accedió a la lujosa casa y pasó con la dama una gran noche de amor.
Horas después, las campanadas del reloj de la Iglesia de San Justo le recordaron que debía volver a su puesto. Salió con prisa y a la altura de la calle Mayor se dió cuenta de que había olvidado el espadín en la casa de su amada. Regresó y al llegar a la puerta descubrió que la lujosa casa lucía un aspecto abandonado. Un vecino al oírle salió a la ventana y le informó de que en esa casa no vivía nadie desde hacía más de cincuenta años. Ignorando al informador, Juan de Echenique forzó la entrada y accedió al lugar donde horas antes había yacido junto a su amada. Sin embargo, se encontró con muebles tapados y cubiertos de telarañas y suciedad.
De pronto, vislumbró un cuadro que ilustraba el retrato de la mujer con la que había pasado la noche, pero la fecha que aparecía decía que había sido pintado hacía más de cincuenta años. En ese instante, abandonó la casa no sin antes descubrir su espadín, ya mugriento.

PLAZA DE LA VILLA

En la calle Madrid, en el antiguo Palacio de Cañete, ahora edificio que ocupa el Patronato de Turismo, cuentan que el espíritu del marqués de Cañete asesinado se paseó por los pasillos de su mansión lamentándose, hasta que se descubrió al verdadero autor de su muerte.

En la Torre de los Lujanes, una edificación de estilo mudéjar que sobresale a la vista del visitante por su altura, se dice que en su interior vivió en cautiverio el rey Francisco I de Francia, que fue raptado tras la batalla de Pavía.
Información sacada de la Boutique del Power Point, compilación realizada por Mercedes Moreta.

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